El enfoque político para una campaña contra la corrupción organizada por la ISP y sus afiliadas

9 Diciembre, 2013
Fuente: 
PSI
El público a menudo percibe la corrupción en los servicios públicos fundamentalmente como un fenómeno que consiste en la aceptación de sobornos por parte de empleados/as individuales de los servicios públicos a cambio de prestar servicios o hacer favores a ciudadanos/as individuales. Muchos/as ciudadanos/as de los países ricos y más desarrollados creen que la corrupción es especialmente un problema que afecta a los/las políticos/as en países pobres o en vías de desarrollo. Sin embargo, estos son solo algunos de los aspectos de la corrupción y centrarse exclusivamente en ellos oculta el problema fundamental de la corrupción como un reto para las sociedades de todo el mundo.

El fundamento, propósito y objetivo de la corrupción son el poder y el dinero. La corrupción está siempre relacionada con la desigualdad social y normalmente la multiplica y agrava. La corrupción es un ataque fundamental a la democracia; impide a los/las ciudadanos/as tener un acceso igualitario a los servicios y bienes públicos; y debilita la confianza en las instituciones públicas, los gobiernos y la propia democracia. La corrupción menoscaba en gran medida cualquier desarrollo económico decente, ya que desvía los beneficios obtenidos ilegalmente a bolsillos privados y proporciona ventajas económicas a aquellos que pagan sobornos o se benefician de la influencia política.

La falta de normas democráticas, control público y transparencia propician un caldo de cultivo perfecto para la corrupción; al mismo tiempo, los agentes económicos mundiales hacen uso de una corrupción generalizada en las democracias capitalistas. La corrupción tiene muchas facetas, incluida la de ejercer influencia política sin el pago directo de sobornos.

Las empresas privadas, los/las empresarios/as y los/las políticos/as esconden billones de dólares, a menudo obtenidos a través de corrupción, prácticas ilícitas y el fraude y la evasión fiscal en paraísos fiscales. Este dinero pertenece a los/las ciudadanos/as y lo necesitamos para financiar la protección social, la infraestructura o los servicios de calidad para el público.

La corrupción está relacionada de muchas maneras con los servicios públicos, bien porque se utilizan para intereses privados, políticos o empresariales o porque se privatizan o eliminan. Los/las trabajadores/as de los servicios públicos y sus sindicatos son los primeros interesados en prestar servicios de alta calidad a los/las ciudadanos/as sin ningún tipo de corrupción; servicios que al mismo tiempo estén concebidos de tal manera que los derechos legítimos de los/las trabajadores/as sean respetados y los/las empleados/as reciban un salario apropiado.

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