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Resolución de emergencia sobre el terrorismo

17 Noviembre, 2015
Fuente: 
PSI
El 19º Comité Director de la ISP abrió con un minuto de silencio expresando su solidaridad con las víctimas de los atentados de París del 13 de noviembre. La reunión adoptó una resolución de emergencia sobre el terrorismo que rechaza a todo acto de violencia contra la población civil y deplora los ataques perpetrados en todo el mundo instando a los gobiernos a continuar avanzando por la vía diplomática y a llegar a decisiones políticas que garanticen tanto la paz como la justicia.

10º Comité Director de la ISP — 18 de noviembre de 2015 

Resolución de emergencia sobre el terrorismo

El viernes 13 de noviembre de 2015, varios atentados simultáneos en seis lugares de la capital francesa provocaron la muerte de 129 personas y heridas a al menos 300. La Internacional de Servicios Públicos y sus afiliadas expresan su más sentido pésame por las víctimas fallecidas y heridas en los atentados de París y sus familias, y expresan su repulsa por este uso de la violencia exacerbado y sin sentido. Expresamos nuestra solidaridad con el pueblo francés, sus sindicatos y todos los trabajadores y trabajadoras de los servicios de emergencias, sanidad y seguridad desplegados en primera línea de estas sangrientas agresiones. La valentía de los médicos, del personal de hospital, de las ambulancias, agentes de policía y del cuerpo de bomberos, demuestra el papel esencial que desempeñan los servicios públicos en nuestra sociedad. En momentos de atrocidades como las que acabamos de vivir, somos testigos de lo crucial que son los servicios públicos y de la necesidad de fortalecer su suministro, no de debilitarlo. Emergencias como esta nos recuerdan la importancia de la gobernanza pública y del suministro de servicios públicos, para garantizar la protección y la seguridad de las personas.

Como organización sindical, la ISP reitera su rechazo a todo acto de violencia contra la población civil y deplora los ataques perpetrados en todo el mundo. El 18 de marzo de 2015, tres terroristas atacaron el Museo Nacional Bardo, en la capital tunecina de Túnez; 23 personas resultaron muertas y otras 50, heridas. El 25 de junio, 38 personas fueron asesinadas y al menos otras 39 heridas, en Sousse, un complejo turístico de Túnez. El atentado contra un vuelo chárter ruso, cuando el avión sobrevolaba la península del Sinaí, en Egipto, acabó con la vida de los 224 pasajeros y pasajeras que viajaban a bordo, el 31 de octubre. Todos estos ataques tienen el claro objetivo de seguir debilitando unos gobiernos y economías ya frágiles, de dañar su industria turística y de empeorar el desempleo.

Un brutal atentado bomba acabó con la vida de 96 personas e hirió a otras 250 el 10 de octubre, en Ankara, cuando se manifestaban pacíficamente para reclamar el fin de la reanudada violencia entre los kurdos y las fuerzas de seguridad turcas, en una manifestación en la que participaban también las organizaciones afiliadas a la ISP, miembros de las confederaciones sindicales DISK y KESK. El 12 de noviembre, un día antes de los atentados de París, dos terroristas suicidas acabaron con la vida de 43 personas e hirieron a 239 en Beirut, la capital del Líbano, un atentado difundido por el Estado Islámico. Condenamos enérgicamente, además, el terror que continúa propagando Boko Haram en Nigeria y Camerún, y la violencia extrema empleada contra la población civil en Siria, Irak, Libia, Yemen, Arabia Saudita, entre otros lugares.

Estos atentados sólo pretenden inspirar miedo y odio y avivar una creciente espiral de violencia. Los autores de estos crímenes odiosos, y quienes les apoyan, deben ser identificados y llevados ante la justicia, pero debemos también abordar la raíz que provoca este terror. En estos momentos de tensión máxima y de continua inestabilidad en Siria y más allá, es crucial no buscar chivos expiatorios ni llegar a conclusiones equivocadas. Necesitamos permanecer unidos y unidas, y fortalecer nuestra voluntad de colaboración para hallar una solución pacífica a los conflictos armados, que están provocando un éxodo de personas cada vez mayor desde las zonas asoladas por la guerra.

No puede haber justicia sin paz, ni tampoco paz sin justicia. Instamos a los gobiernos a continuar avanzando por la vía diplomática y a llegar a decisiones políticas que garanticen tanto la paz como la justicia. La muerte de miles de personas inocentes no puede ser la justificación para la reanudación de una carrera armamentística, ni para la represión de los derechos civiles y políticos, tanto en el Norte como en el Sur. Debemos permanecer vigilantes para que no se restrinjan la libertad de expresión y la libertad de asociación en nombre de la lucha contra el terrorismo. Al contrario, instamos a que haya más inversiones en educación, sanidad y otros servicios públicos esenciales para la construcción de sociedades inclusivas.

La ISP y sus afiliadas de todo el mundo se mantienen unidas y en solidaridad en defensa de la paz, la tolerancia, la justicia y un futuro mejor para todos y para todas.

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