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Chile: movimiento sindical del sector público contra el TPP y el TISA

30 Julio 2016
Como resultado del Taller Nacional sobre TPP y TISA, organizado por la ISP en Santiago de Chile, los sindicatos definieron un plan de trabajo a corto plazo para hacer frente a ambos tratados, que según sus dirigentes constituyen “la peor amenaza que se haya visto en contra de los servicios públicos".

Por Nayareth Quevedo

Durante el 21 y 22 de julio, la Internacional de Servicios Públicos (ISP) organizó el Taller Nacional sobre TPP y TISA en Santiago de Chile. Participaron cerca 25 representantes de las afiliadas de la ISP en el sector público y de organizaciones sociales como la plataforma Chile mejor sin TPP. Al final de la jornada, los sindicatos definieron un plan de trabajo a corto plazo para hacer frente a ambos tratados, que según sus dirigentes constituyen “la peor amenaza que se haya visto en contra de los servicios públicos”, y que en lo inmediato incluye participar este 4 de noviembre en la acción mundial contra el neoliberalismo y por la democracia.

Con respecto a una posible firma del TISA, el secretario regional de la ISP para Interamérica, Jocelio Drummond, dijo:

“Ningún servicio privatizado, aunque no funcione, podrá ser re-estatizado. Quedaría así imposibilitado de volver a la esfera pública servicios como abastecimiento de agua y recolección de  residuos, que ante la ineficiencia de la iniciativa privada para ofrecer servicios de calidad por precios accesibles, los mismos han regresado a la responsabilidad pública.”

Lo anterior fue principalmente recogido por los asistentes, por cuanto en Chile servicios como el agua, la electricidad y la recolección de basura están privatizados.

Sin embargo, Drummond dijo que lo que verdaderamente está en juego en este acuerdo va más allá del comercio y de los servicios.

“Está en juego el propio concepto de democracia,  la libertad de un pueblo de elegir cómo debe funcionar el Estado y sus prioridades en la oferta de servicios básicos; de definir el modelo de desarrollo preferible con miras a un futuro mejor y más sostenible."

Algo similar ocurre con el TPP (Trans Pacific Partnership), el cual, al igual que TISA, Chile también lo firmó.

“Quizás sepamos más de TPP que de TISA, y eso es una debilidad que debemos cambiar”, sostuvo la representante de la Plataforma Chile Mejor Sin TPP, Lucía Sepúlveda, quien durante la jornada expuso sobre las principales implicancias del TPP en sectores como la salud, pueblos originarios y propiedad intelectual.

“Si el Parlamento aprueba el tratado, habrá una mayor duración de las patentes de medicamentos, que se traducirá en menos genéricos y por ende en medicamentos inaccesibles para la población”, señaló Sepúlveda.

Por su parte, la periodista Paulina Acevedo – también de la Plataforma Chile Mejor Sin TPP – también se refirió a la lucha contra el TPP desde la óptica de los derechos humanos, que a juicio de la profesional:

“Limita la soberanía y la acción de los estados, al sujetarlos a instancias supranacionales para la solución de controversias, lo que tienen un efecto inhibidor en la adopción de políticas públicas y leyes que puedan afectar los intereses de los inversores; además de poner en riesgo la sostenibilidad de vastos territorios, dado el aumento de proyectos extractivos y el agronegocio”.

El encuentro también contó con la participación del diputado de Revolución Democrática, Giorgio Jackson – uno de los 20 parlamentarios que han manifestado abiertamente su oposición al TPP – y que ante los presentes se refirió al hermetismo que caract

Jackson recordó que durante el 2013 el comando de Bachelet fue bastante crítico con la negociación del TPP que llevaba el gobierno de Sebastián Piñera, y tras asumir su posición se volvió mucho más silente.erizó este tratado y que favoreció a quienes tienen más poder, ya que – en su opinión – la apertura habría equilibrado la balanza y la capacidad de transparencia beneficiaría la posición negociadora de las economías más pequeñas.

¿Qué es lo que pasó que los asesores de Bachelet cambiaron de postura frente a este TLC? Jackson explicitó tres posibilidades:

“Puede que mantengan una posición crítica pero a pesar de eso decidieron aceptarlo. La otra opción es la corrupción, posibilidad que considero menos probable. Y la tercera, que es a la que suscribo, es que el costo político de rechazar era más grande que los costos económicos de firmar el acuerdo. Los riesgos de decirle que no a Estados Unidos.”

En otro punto, recalcó que éste no es un tratado que per sé beneficie a un país por sobre otro, sino que beneficia a los inversionistas por sobre cualquier país de los 12 que lo componen, solo que los inversionistas están más concentrados en Estados Unidos y en Japón. En su opinión:

“El conflicto sigue siendo capital versus trabajo, no es algo nuevo y sigue siendo uno de los factores principales, cómo se le asegura la rentabilidad a la inversión de capital contra cómo salen los trabajadores o consumidores afectados en este proceso. No es que gane Obama o el presidente de Japón, lo que ganan acá son las corporaciones que a través de los gobiernos generan mejores condiciones para sus países e indirectamente generan mayor recaudación fiscal.”

En lo particular, a Jackson los temas que más le preocupan en un tratado de esta naturaleza tienen que ver con la propiedad intelectual, más allá de la dominación, de la falta de democracia, la dificultad de salir de la trampa de los ingresos medios que empujan a seguir una lógica extractivista de recursos naturales.

 

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